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June 15 Intocables Algún día abrirán una escuela para enseñar a falsificar obras de arte en seis meses. No para encalar una fachada y darle una mano de gotelé al salón, no. Me refiero a pintura de brocha fina. Primero, una selección ante famosos falsificadores, mentirosillos del pincel, para ver si uno copia bodegones al por mayor, y puede que alguna abstracción kandinskiana. En función del grosor de la mancha, pues entra uno en la escuela o no. Y una vez dentro, habrá una competición por ver si al segundo mes alguien se atreve a agarrarse la pintura al fresco y hacerse El Juicio Final de la Capilla Sixtina vaticana. Otros menos atrevidos igual se ven ante el hercúleo reto de copiar la Venus del Espejo o, para mi satisfacción, algún Turner. En el edificio adyacente, harán algo parecido con la escultura. A cuatro tallistas de lápidas y dos carpinteros de pueblo los encerrarán en un sitio rodeados de bloques de marmol de Almería, y a golpe de cincel habrán de atreverse a replicar el David de Miguel Angel. La variante en madera es alguna Piedad de Salcillo o Gregorio Fernández. Y para remate del tomate, los ideólogos de estas escuelas exprés de Bellas Artes pueden reclutar estudiantes de primero de bachillerato de ciencias que estudien dibujo técnico y, en esos mismos seis meses, enseñarles arquitectura y que proyecten un nuevo Campanile a las afueras de Leganés. Algo parecido es Operación Triunfo, programa que veo y disfruto cada semana desde la edición 2008, lo reconozco. No tenía maldad alguna el que estos saltimbanquis imberbes, carne de reciclaje televisivo en un futuro no muy lejano, destrozara la basura pop que atrona en las radiofórmulas. Versionar a Alejandro Sanz pues oiga, señora, me apena entre nada y lo mismo que la extinción de la mosca tse-tse. Mi diatriba antipopera ya es conocida, así que me la ahorraré. Pero que a estos personajetes le reten a interpretar el "Born to be run" de Bruce Springsteen (tipo del que siete días atrás no sabían ni pronunciar su apellido) sólo me produce perplejidad e indignación. No van a cantar esa maravilla mientras se duchan. Ni siquiera en un karaoke con amigos o en una celebración familiar. Van a hacerlo en un escenario ante unas cámaras y varios millones de espectadores. Y habrá algún incauto de su misma edad que pregunte "¿qué canción es esa?". Es lo que tiene que no salga ya en Los 40. En la música, principalmente en el rock, están los intocables, gentes a cuya obra hay que acercarse con devoción y admiración con cualquier otra intención que no sea escuchar y gozar. Que el "Boss" aparezca en OT me parece un insulto a la música en general, porque esas criaturitas hijas de la Logse no tienen ni idea de qué supuso el "Born to be run" hace veintipico años cuando se publicó, ni entienden la riqueza musical que se esconde en esos acordes de harmónica, en esos rags de piano, en ese saxo rockero. Luego saldrá Risto, dirá cuatro verdades y lo llamarán zafio. Como si no fuera todavía más zafio darle margartias a los cerdos... June 14 La vita è infernoSigo rendido a los pies de Franco Corelli y su poderío vocal. Ahora con Verdi y "La forza del destino", nos regala la intensa aria con que da comienzo la primera escena del tercer acto, donde Don Alvaro se hermana sin saberlo con su gran rival Don Carlos de Vargas, y se produce uno de los duos más intensos entre tenor y barítono del repertorio verdiano. Simplemente fabuloso. Antes, el dubitativo y melancólico Don Alvaro recuerda a su ausente amada Leonora en este "La vita è inferno". Semejante despliegue de fuerza y pasión tuvo muy pocos rivales. Irán... y no volverán Apenas una breve reflexión. Tenía ciertas esperanzas acerca de un cambio de gobierno en Irán. Es un país clave para la reconciliación de todo el Medio Oriente, sobre todo ahora que la belicosidad de Estados Unidos ha menguado con la llegada de Obama. Con Afganistán e Irak convertidos en un avispero, una línea política moderada en el país de los ayatolás sería el mejor camino para la reconciliación entre culturas, que no la "Alianza de Civilizaciones" ridícula propuesta por el individuo que preside España. El candidato Musavi parecía haber encendido los ánimos de cambio en una sociedad gobernada por un tipo intolerante y de férreas convicciones islámicas como Ahmadineyad. Y tras las elecciones, éste se proclama vencedor con más del 60% de los votos ante las denuncias de fraude de su rival. ¿Quién es la opinión pública internacional para cuestionar los resultados electorales de un país? ¿Qué poder puede arrogarse la ONU para opinar sobre la legitimidad o no de una elección? ¿Qué dudas puede arrojar un sistema político que, si bien no reconoce algunos derechos inalienables de la persona, no estaba tenido como fracasado, situación en la que se encuentra buena parte de Africa? ¿Qué se hace ahora? La soberanía de los estados habría de ser respetada, por más que el resultado de las elecciones sólo sirva para complicar la hercúlea tarea de recomponer las relaciones internacionales que George W. Bush torpedeó con su política de "por mis pistolas". Porque me temo que cualquier intervención destinada a atacar al vencedor de esos comicios, sólo servirá para que gane con más holgura la siguiente convocatoria o, en el muy peor de los casos, para que su opositor haya de salir por patas de un país que puede considerarle un aliado del enemigo americano. Veremos que hace ahora el chico negro de Chicago. May 28 Caduco Volvió pensando que la televisión guardaba luto por su ausencia del late-night, y se encontró con que ni se le esperaba ni se le deseaba. Y con las mismas, él y su forma de entender la comunicación audiovisual se van hasta mejor ver. Javier Sardá ha fracasado estrepitosamente en su retorno a Telecinco con su "La Tribu", un sucedáneo de "Crónicas Marcianas" pero condensado en una única dosis semanal. El contenido de la píldora era el mismo: laxante compacto en caja dorada. La basura que ha intentado recuperar para este ¿esperado? retorno venía tan pasada de fecha que antes del primer programa ya se olía. Bastaba ver lo que se nos anunciaba: Boris Izaguirre, Carlos Latre y Mercedes Milá. Lo chocante ha sido que esta última abandonó la nave en la primera noche de naufragio pensando que se haría otro tipo de televisión. Quizás echaba de menos su propio estiercol "granhermanero" y le parecía que Sardá era demasiado elegante. Yo me alegro profundamente. Primero, porque Telecinco fracase, una cadena que ha propiciado la devaluación de los contenidos televisivos en nuestro país en los últimos años amparado en el mentiroso eslogan de "es lo que la audiencia pide". Segundo, porque la etapa de Sardá me parece cumplida y agotada, y esto le servirá de cura de humildad a quien se creía rey del tubo catódico y acabó por dar homilias en la última etapa de sus vomitivas "Crónicas". Y por último, porque creo que es el triunfo de otro modelo, del humor inteligente, del late night espontáneo, simpático, a ratos gamberro, de Andreu Buenafuente, el mejor programa que hoy en día podemos ver en televisión. Es un tipo que es capaz, aun en los días de mayor cansancio, de engancharme quince minutos para que una sonrisa luzca en mi cara. Su cadena no es nada del otro jueves, todo hay que decirlo, pero él tiene su sello, y por minoritario que fuera en el pasado, hoy tiene un marchamo de calidad que la vulgaridad de Sardá no es capaz de borrar ni depreciar. Javierito, adiós. Pellizco![]() A ratos no me conozco. Estos días se inaugura en Madrid una exposición retrospectiva sobre Joaquín Sorolla en el Prado. Debe ser la más importante del pintor levantino en nuestro país que se recuerde. Tan es así que se recogen no solo las obras en suelo español sino incluso los grandes murales que pintó de estampas patrias para la Hispanic Society de Nueva York. Y entre ellas, hay una de Ayamonte, esa que reproduce la foto. Se llama "La pesca del atún", y la pintó en mi pueblo en 1919. Ya ve, señora, que motivo de orgullo tan tonto, eso de aparecer en cuadro. Y en los reportajes de televisión sobre esta magna exposición, cuando aparece la panorámica y al final de un pasillo veo ese Guadiana y su luz reflejada, me da un pequeño vuelco el corazón, como víctima de un pellizco. De alguna manera, siento que una parte de mi, que a su vez es una parte de todos los ayamontinos, de las personas que sentimos y llevamos ese trocito del mapa en nuestra sangre, se exhibe al mundo. Y eso sí es motivo de orgullo, el poder compartir con gentes de todas partes y rincones la luz que refleja nuestro río, el paisaje del país vecino al otro lado de la lengua fluvial guadianera, las artes y oficios de unas gentes que subsistían en un pueblo que atravesaba una oscurísima depresión económica. Es también la pérdida de una época que se fue, la del Ayamonte pescador, ahora turístico. Al contemplar la pintura, que por primera vez pisa España desde que fue pintada (ha estado itinerante en los últimos meses por nuestro país), uno se imagina al lado del pintor, de ese Sorolla que entabló cierta amistad con el naif Rafael Aguilera (qué pena que la humildad no sea hereditaria), viendo ese muelle bullir de actividad, con el olor a salitre y pescado impregnando el ambiente. Por motivos así, a uno sí le enorgullece venir de donde viene, y cuando esté en el Prado este junio contemplando esta pieza, me entrarán ganas de agarrar a quien tenga al lado y decirle "¿ve esto? Es mi pueblo, es Ayamonte", y quedar de cateto grande, pero cubrir la necesidad imperiosa de que alguien envidie que yo venga, que yo me criara y que yo mamara uno de los sitios más bonitos que hay en este mundo, por más que haya quien hiciera grandes avances por sepultarlo bajo el cemento. Y me quedaré como un tonto admirando una y otra vez la claridad que durante años disfruté mientras vivía y crecía a la orilla del río. Y sonreiré, casi sin sentido. Y no descarte, señora, que se me escape una lágrima. Será la primera vez que me pase algo así con algo referido a mi pueblo. Pero entienda que esto convierte en alpiste para canarios que nuestra hija predilecta sea una niñata que ganó EuroJunior o que el tal Pitingo naciera aquí. Tuvo que ser Sorolla quien encontrara la verdadera belleza. Y en un rincón de Ayamonte, en la Plaza de la Laguna, un zócalo azul recuerda su paso y su obra, allí donde los niños juegan y corretean, alrededor de unos pescadores descargando atún que son de la familia, vecinos de toda la vida. Ay. May 17 La voz humanaDel amplio espectro vocal de la lírica operística, quizás la cuerda masculina menos conocida por el público en general pueda ser la del barítono (obviaré la del contratenor). Ya sabemos qué es un tenor, porque las tonadillas más famosas están escritas para él, hemos visto a Domingo, Pavarotti y Carreras de gira por el mundo, y en los concursillos esos de medio pelo aparecen fontaneros que se creen divos del bel canto. Una voz de bajo es una voz de bajo, grave y aquilatada, poderosa. Pero un buen barítono te puede hacer temblar las canillas. Esto es "Ernani", una ópera no demasiado conocida de Verdi, que tiene uno de los recitativos para barítono más apasionantes jamás escritos, siendo este compositor el que más y mejores roles creó para esta cuerda (así a vuelapluma, Rigoletto, Germont, Iago, Renato o Simon Boccanegra). Y al frente del papel, Cornell MacNeil, un americano espectacular, probablemente el mejor en la década de los sesenta, heredero de los grandes Tibett y Warren. Fue uno de los mejores jorobados de la segunda mitad de siglo (probablemente el mejor), un temible Scarpia y este Don Carlo de "Ernani" es otra grandísima creación. Fíjese, señora, en cómo modula la voz, la suavidad con que recorre los pasajes, el volumen, la densidad, y el agudo natural con que cierra el aria, sólo al alcance de unos cuantos sin caer en el ridículo. Al final, el Metropolitan cae rendido a sus pies. Las maquinas del tiempo deberían permitir estas cosas, el regresar al pasado y disfrutar fugazmente de los titanes de la lírica. May 11 Vacío Llueve en Santiago. Pocos días como hoy o ayer me alegré tanto de que lo hiciera. Digamos que el cielo gris y el agua hacen que me pierda en ellos y rompan el silencio cuando las gotas golpean los cristales de mis ventanas. Mi casa parece más grande. Hay más espacio en ella. Demasiado. Me pregunto qué lo llenaría antes que no lo hace ahora. Tengo la respuesta, pero no me atrevo a pronunciarla. Me repito que es la resaca, que cuando vuelva a estar sobrio de emociones todo recuperará su tamaño y dimensiones. ¿Pero y si el vacío sigue ahí? Arrecia la lluvia. Miro a ningún sitio, y siempre aparece el azul. El silencio hace eco a mis voces interiores, cavernosas en mi cuerpo hueco tras donar el corazón. Ahora sólo queda el frío invierno perenne, la guarida de hielo, el témpano, la nada. Pero nunca podré decir que no lo busqué lo suficiente. Una nueva era glacial se abre ante mi. ¿No era esto lo que quería? Sigo sin saberlo. PD: Las aguas vuelven a su cauce. Sale el sol. May 04 Non piangere, Liù"No llores, Liu", susurra el príncipe de nombre desconocido a la sirvienta que acompaña al exiliado rey ciego, antes de que se someta a los acertijos de la cruel Turandot. No es el aria más famosa de esta ópera de Puccini, porque Pavarotti internacionalizó su "Nessun Dorma" cantado victoriosamente al alba, pero Corelli recita el "Non piangere, Liù" con ese estilo único suyo, con unos agudos deliciosos y una fuerza arrebatadora.
CALAF Non piangere, Liú ¡No llores, Liú Se in un lontano giorno Si en un lejano día io t'ho sorriso, yo te sonreí per quel sorriso, por aquella sonrisa, dolce mia fanciulla, dulce niña mía, m'ascolta: il tuo signore escúchame: tu señor estará sará domani, forse, solo al mondo mañana, tal vez solo en el mundo Non lo lasciare, ¡No lo abandones, portalo via con te! llévatelo contigo! CALAF Dell'esilio addolcisci ¡Dulcifícale el camino a lui le strade! del exilio! Questo... questo, Esto... esto, o mia povera Liú mi pobre Liú al tuo piccolo cuore a tu pequeño corazón, che non cade que no desfallece, chiede colui che es lo que pide, non sorride piú aquel que ya no sonríe. May 01 Paul Auster Es el Paulo Coelho de una millonada de lectores de todo el mundo, el gurú al que seguir en sus novelas, el filósofo urbano al que escuchar en estos mundos globales, el autor del que presumir si quieres parecer intelectual. Yo no podré jamás hacer tal tarea de presunción, porque a mi Auster me aburre. Llevo 75 páginas de "El libro de las ilusiones", novelita que busqué con ahínco porque en algún lugar leí que era de lo mejor del neoyorquino. Por más vueltas que le doy, no le encuentro su aquel. Me cuenta cosas que no me interesan, abunda en detalles sobre temas superfluos en el desarrollo de su novela, y el resultado es que necesito serle infiel con un best-seller que me devuelva el placer por la lectura, y me haga regodearme con esos capítulos cortitos y estructura de folletín al más puro estilo Dan Brown. Nada, apenas quedan 53 dias para la tercera novela de Stieg Larsson, su testamento literario y una nueva razón para desesperarnos cuando nos quedemos sin nada más que roer. Qué difícil es elegir un libro que le llene a uno... El rock no es lo que era Confesaré que llevo un tiempo alejado de las descargas eléctricas (guitarrísticas). Pero cuando me veo a Los Chichos (sin Jeros, claro) en el cartel del Viña Rock, asumo que muchas cosas han cambiado en mi ausencia. O eso, o la gripe porcina llegó a España hace meses y no nos habíamos dado cuenta porque afecta a las neuronas y no provoca moquillo. Pocas cosas pueden darme tanta envidia como perderme un festivalazo bueno, sobre todo porque hace varios años que no disfruto uno. Queda lejos aquel Mediatic en Alicante, con la mejor compañía posible (ellos ya saben), tres noches de risas y mascarillas anti ronquidos, entre rotondas y señales de stop, comiendo arroz a banda. El cuerpo me pide volver a dar botes, a cantar el "Flojos de pantalón". Y créalo, señora, que Rosendo viene a Compostela por la Ascensión. Seguro que es la suya, pero a los altares del rock urbano, de la filosofía de autobús en barrios sin parquímetro ni Hipercores, de la verdad cantada con pitillo entre las cuerdas de la guitarra, lideres del momento ambigüedad. Surge la escena en un salón, y para verla están todos invitados. El abuelo hará que el rock vuelva a ser lo que era, lo que nunca debió dejar de ser, lo que siempre será en nuestros corazones, aunque seamos rockeros turroneros, de esos que volvemos sólo por Navidad. April 17 Y llueve... ...y no deja de llover. Tanta agua empapa mis ideas, se reblanceden y acaban con moho de la humedad. Así que pocas cosas productivas pueden salir de ahí, salvo una invocación al enclaustramiento doméstico, fruto de la penuria económica y el hastío por un clima que está empezando a hacer mella en mi ánimo, tras un invierno duro como pocos del repóker que yo recuerdo. Sevilla se prepara para su Feria de Abril, con su albero y sus casetas, su fino y sus langostinos, sus faralaes y tardes en el coso del Baratillo. Y Santiago se remoja día tras día. Aquí no hay motivo de fiesta, salvo un cambio de gobierno que, por esperado tras los resultados electorales, ni siquiera ya sorprende. Ni siquiera Paul Auster me resucita el buen humor. April 13 Tierra quemada El ejército de Napoleón encontró en Rusia un Rubicón insalvable. El corso lanzó sus tropas a invadir el gigante ruso en el otoño, pero tuvo que sufrir un inclemente invierno hasta llegar a Moscú, ciudad que acabó por abandonar tras prederle fuego: no había nadie a quien dominar. Los rusos aplicaron a los franceses la llamada táctica de "tierra quemada". En su repliegue ante la todopoderosa Francia imperial, no dejaron nada por el camino. Arrasaron su propia tierra, vaciaron sus propias granjas y cultivos, para que los soldados enemigos no tuvieran abastecimiento y transitaran por nieve, nieve y más nieve durante su conquista. Y cuando llegaron al corazón de la Plaza Roja, en mitad de un crudísimo invierno, estaban sencillamente derrotados anímica y físicamente. La estrategia rusa estaba medida al milímetro, y asumieron que al regresar a los feudos abandonados encontrarían un erial helado. Otra cosa es cuando uno encuentra ese mismo erial en feudos por los que no ha pasado ni él ni el ejercito francés, sino terceras personas que han decidido aplicar la misma táctica. Y va viendo cadáveres de ganado calcinado, y granjas derruidas, y cosechas destrozadas. Lo curioso es cuando uno encuentra esta "tierra quemada" en China cuando la guerra se ha librado en el mismísimo centro de Cuba. Que sí, que hay afinidad política, pero una cosa es una cosa, y otra su contraria. Como cada uno es muy suyo de prenderle fuego a su propio patrimonio, ningún reproche que hacer, salvo lamentar tamañas pérdidas y erradas decisiones. Yo lo tengo claro. Me basta con no visitar más Pekin. Allá los chinos. Pero es una sincera lástima. Tiempos indiferentes Llega uno del sur, tras una semana en el balneario, acostumbrado al sol, al cielo azul, al calorcito del mediodía, a las Rayban polarizadas, a la cañita en terraza... Y regresa a Santiago. Todo a hacer puñetas. Ni sol, ni azul, ni calor, ni gafas, ni cerveza. Nada. Gris, gris, gris y más gris. Qué cansino es esto, señora, se lo juro. Si no fuera porque en marzo presencié el alumbramiento de la primavera y el florecimiento de los escotes y las minifaldas, saldría huyendo de esta ciudad, que se está volviendo cada día un poco más loca. Al menos tengo el relativo alivio de que comienza la temporada de regatas y viajes, en ese orden. Primero, Bayona, a finales de mes, para recuperarle el pulso a la Villa de la Arribada y su magnífico Monte Real Club de Yates. Luego Madrid, ciudad a la que hace un año y medio que no rindo la debida pleitesía, y en julio, de nuevo Londres, para una doble sesión junto al mercado de Covent Garden. Todo ello hace mirar con otros ojos la capota gris compostelana, cansina como pocas cosas. Bueno, y otro azul que me asiste, que hace olvidar muchas cosas. PD: Y la paletilla que luce en mi cocina, cinco kilos y medio de bellota a la que dentro de poco daré muerte!! March 24 El laberinto operístico Supongo que es como cualquiera de las bellas artes, aunque más bien es un sumatorio de un puñado de ellas. La ópera es un laberinto para los que un buen día dimos ese pasito para conocerla, siquiera superficialmente. Desde fuera, el laberinto parece inexpugnable, salvo para un selectísimo grupo de elegidos que transita de un extremo al otro casi con los ojos cerrados, comentando los detalles de su paseo a otros semejantes, mientras tú, desde la reja exterior, contemplas casi sin entender lo que pasa. Hasta que un día encuentras una rendija en un muro, y echas un vistazo. Y puede que te entusiasme lo que vieras y necesitaras más desde el primer momento, o que de una indiferencia inicial acabases preguntándote cómo sería echar otro vistazo. Y por esa grieta, pequeña, ves pasar historias y sensaciones que te hacen acabar llamando a la puerta. Y se abre. Y entras. Y no sabes muy bien si ir hacia la izquierda, la derecha o el centro, esto es, si probar con el bel canto, el verismo, el barroco o las moderneces. E incluso cuando has hecho la primera elección de menú, dudas entre los repartos de freidora (chisporroteo propio del primer tercio del siglo XX) o los más actuales, aquellos que incluso podrías ver en un teatro llegado el momento. Yo estoy a las puertas del ingente laberinto. Verdi y su Rigoletto me hicieron mirar por la rendija un día. El Barbero de Sevilla me llevó de nuevo. Y Juan Diego Florez me ha hecho llamar a los inquilinos del recinto para pedirles que me hagan un huequecito, si no les molesta. Pasito a paso, acabas llegando a Mozart, Puccini y Donizetti. Te zambulles entre las decenas de versiones de una misma Traviata verdiana (algunas del mismo intérprete con pocos años de diferencia), y acabas casi sin querer escuchando la Salomé de Strauss derivado de la fascinación que ha despertado en ti la Fanciulla pucciniana. Lo importante de todo esto, más allá de que dentro de cincuenta años alcances el grado de supertacañón del lied y la cabaletta, es disfrutar. Mientras se alcance ese punto en que se eriza el vello, la aventura del laberinto habrá tenido sentido. March 23 Una partida de póker A un lado, Minnie. Al otro, el sheriff Jack Rance. Están en su cabaña del salvaje oeste, en mitad de una ventisca. El premio es la vida de Dick Johnson, el sobrenombre que el bandido Ramirez se ha dado para pretender a la bella Minnie, dueña y camarera de la Polka, a quien por otro lado desde hace años ansía Rance. Éste ha descubierto al herido malhechor y galán en la buhardilla de la guapa y seductora mujer, y amenaza con llevárselo preso. Ella, desesperada, juega su amor a las cartas, tras convencer a duras penas al justiciero, cegado por poder ganar en el juego lo que el corazón de su rival le niega. Minnie gana la primera mano, pierde la segunda. Y en la definitiva, Rance se levanta altivo mostrando tres reyes, celebrando su victoria antes de tiempo. Ella baja la cabeza y él dice "la partida se ha acabado". Entre las carcajadas del sheriff, y ante el cuerpo maltrecho de su amante, Minnie espeta orgullosa "tres ases y una pareja". Se hace el silencio. No hay un reproche, no hay un grito. Rance se levanta y pronuncia un "buenas noches" antes de irse derrotado, dejando tras de sí a los dos enamorados. El momento me parece inigualable. Es un hombre que tiene un revólver y todo el peso de la ley para deshacer su palabra y cobrarse la pieza del bandido más buscado de la zona aun habiendo perdido a las cartas. Es un hombre castigado por su soberbia que acalla su amor por Minnie a sabiendas de que cuando cierre la puerta a sus espaldas, ella irá en brazos del hombre que él disparó e hirió. Es un hombre, en definitiva, al que su honor y dignidad empujan a maniatar sus sentimientos. "Buenas noches", musita sin más reparos viéndose humillado sobre el tapete de la vida. Así lo vio Puccini, y así concluye el segundo acto de "La Fanciulla del West", una de sus óperas menos conocidas, que este fin de semana disfruté en Sevilla, tras varios años de ausencia del Teatro de la Maestranza. Y reproduzco la escena una y otra vez en una grabación de estudio, con Renata Tebaldi y Cornell McNeil protagonizándola. Y gozo con una obra que no conocía, y que desde ya invito a todos a descubrir, pese a no ser fácil ni asequible para todos los públicos. Pero si un western de John Ford mereciera banda sonora clásica, Puccini aquí la brinda de manera excelsa. "Buenas noches", dijo Rance colocándose el sombrero y bajando la mirada al suelo, para evitar mirar a los ojos del verdugo que había decapitado a su felicidad, la misma persona que, si se hubiera fijado en él, se la habría otorgado de por vida. Salió por la puerta y no miró atrás. Caminó por la nieve, en mitad del frío, derrotado. "Buenas noches", fue lo único que supo decir. March 17 Me voy... ...unos días al Sur, como las aves migratorias cuando cambia el clima. Ya le contaré, señora, a qué me he dedicado estos días. Pero tengo el firme propósito de no escribir una línea. March 12 Sin drogas Apenas unas líneas. El segundo libro de Stieg Larsson de su Trilogía Millenium apenas me ha durado 36 horas. ¿Y ahora qué? ¿Dan Brown? ¿JB? ¿Sexo? Competiciones absurdas Se me acaba de ocurrir una. Véase una carrera por ver qué es más aburrido en la música española (y en español). Yo creo que empata cualquier disco de Alex Ubago (cualquier cosa, en fin) con Amaral en directo y una entrevista de El Canto del Loco o la portada de un cedé de La Oreja de Van Gogh (no es necesario escucharlo). De Alejandro Sanz no hablo, que puede desencadenar un cataclismo y darle ideas para nuevas canciones, y tampoco es eso, que vivíamos muy tranquilo con él en Miami. ¿Por qué no se van todos a Florida y tocan allí los c******* a los lugareños en vez de torturarnos a nosotros? ¿Necesitamos los 40 Principales? Amigos de la nave del misterio, créanme cuando niego la mayor. Reconduciendo la disgresión a su comienzo, lo del chico este esmirriaillo de las baladitas que se junta con Craig David para torturarnos un poco más y hacer internacional sus quejidos es malo, muy malo. Es horroroso. Es insoportable. Te dan ganas de bajarte de la cinta andadora del gimnasio cuando le ves salir por la tele e irte a mear con tal de no verle. La lástima es que Amaral sea tan coñazo en vivo. ¿Por qué no se curran un poquito su sonido para no ser exactamente igual que su disquito amplificado a porrocientos mil megavatios? ¿Por qué Dani Martín me cae tan gordo cuando hace otra cosa que no sea cantar (algo que tampoco me revoluciona)? ¿Quién le dijo que aparecer en la tele le convertía en actor? ¿Por qué se lo tuvo que creer? ¿Cuándo va a dejar de levantar pesas y ponerse mostrenco? ¿A quién le importa qué hay detrás de sus canciones para adolescentes con acné y veinteañeras insatisfechas? ¿En qué se diferencian de Pignoise y Pereza salvo en el color de las Converse y el número de piercings? ¿Cuándo le van a decir al Leiva ese que con gafas de sol no se puede ir por la vida, por moderno que seas? Ya señora, ya me voy soltando y termino. Todo esto conduce a una última maldad definitiva. ¿Quién fue el médico que le aseguró al productor de La Oreja de Van Gogh que había que buscarle sustituta a Amaya Montero? ¿No entendió la ironía de "si hombre, sí, seguro que lo siguen petando esos chicos, todavía quedan ciudades de España a las que dedicarles un temazo"? ¿Por qué la rubia no ha reconducido su vida a las ONG's en Burundi? ¡Si seguro que los negritos disfrutaban oyéndole cantar "la reina del pop" y eso! Ea, ya. Tengo momentos así de escupir ideas que me bullen y hay que dejarlas ir, que si no provocan flatulencias y soy de ojete fino. PD: Miércoles noche, en La 2. Imagínese el resto, señora. PD 2º: La culpa es de los Beatles, que se fumaron un porro de más e inventaron el pop. Todo habría sido más fácil si se hubieran dado directamente a la cocaina y el alcohol. Habríamos tenido dos bandas como los Rolling y este mundo sería infinitamente mejor. Chapman llegó quince años tarde, me temo. March 11 Drogadicto Lo soy. Me enganché de pequeñito a estos estupefacientes, y aunque me alejo de ellos cuando el exceso de trabajo me obliga, acabo siempre volviendo a su redil. Malditos libros. La más poderosa droga, el más confesable vicio de cuantos existen, el placer más seductor de los que conozco. A veces son cocaína sin cortar, y te roban horas de sueño para concluir sus páginas, aunque se cuenten a cientos. Otras, son heroína pura, y te trasladan a un mundo onírico de fantasías a golpe de descripciones y emociones en negro sobre blanco. Hoy, mi dosis se ha llamado Stieg Larsson y la primera entrega de su trilogía Millenium. Apenas tres días he necesitado para saciarme de su sustancia y necesitar más, en forma de la continuación que, lógicamente, adquiriré en breve. Sin ser nada del otro jueves (nunca me engatusan novelas de sesuda filosofía ni reflexivo análisis social, para qué negarlo), me ha arrastrado por sus capítulos hasta hacerme pedir más y más. Tanto que a esta hora, cuando pasan algunos minutos de las 4 de la madrugada, todavía me dura el subidón de haber acabado una buena historia. A falta de que mi camello me proporcione más, tengo un sustitutivo en forma de Dan Brown, que tengo que inyectarme antes de que Hollywood saque su versión aguada y cortada con Tom Hanks como actor principal. No hay más agujas que un marcapáginas, ni más cucharillas que la lámpara que ilumina mi sofá, donde acurrucado en mi saco de dormir, a veces hecho un ovillo, me chuto ficción sin medida. No tengo ganas de dejar de hacerlo. La vida es mucho más intensa cuando puedes robar palabras de un libro para describirla. Y de cualquier manera, si acabo con la cabeza perdida, siempre podré buscar escudero e irme a perseguir aventuras a lomos de cualquier flaco rocín. Lo crean o no, hay gente que se hizo famosa por contar historias como esa. March 08 Injusticias estéticas Algunos de los criterios que emplean en "La Voz de Galicia" me son, en ocasiones, chocantes. En su web, semanalmente abren una ventana fotográfica (no sé si correspondida en la edición impresa) a lo que denominan "La Galicia bonita". Quedo perplejo. Así visto, lo que se pregunta uno es si existe otra, esta es, una "Galicia horrenda" que impera en esta tierra y de la que hay que salvar a cuentagotas los pocos ejemplos vistosos y realmente hermosos. Creo que consiguen lo contrario de lo que pretenden, por honorables que sean sus intenciones, me temo. Entiendo que procuran una identificación del ciudadano con su territorio, una asunción de que se vive en un lugar paradisíaco (pese al clima y que el Guadalquivir no pasa por aquí), que por otra parte a mi me ofende profundamente que vean necesaria. No se necesita mucho para apreciar este sitio, por más que algunos términos como "feísmo urbanístico" tengan sello galaico. Quizás sea cuestión de vacunar contra el mal gusto a más de un paisano que se alicata la casa hasta la mismísima antena parabólica y no tanto concienciar al resto de que lejos de ser un espanto, Galicia es bonita. Esto es un lugar muy especial para vivir, en el que aun pasando cuarenta años habrá cosas que te sigan sorprendiendo día a día. No es mi Andalucía natal, que en encantos tampoco desmerece ni un ápice, pero se le acerca mucho. A los compañeros de "La Voz", yo les aconsejaría cambiar el nombre de la sección. Los contenidos, ni un poco, oiga señora, que uno tiene que saber a dónde llevar a los amigos cuando vienen de visita. Aunque hay mucho perro que no quiere salir del Franco ni San Paio. Mucho vicio es lo que hay aquí. |
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